Ética, Dignidad y Autogestión

Paisaje ¿protegido?

Escrito por jesusfrancosanchez 29-08-2016 en Miscelánea. Comentarios (0)

Las fotografías al final del texto corresponden al área recreativa y sendero botánico ‹‹Buitrago›› en el término de Aznalcázar, obra de la Junta de Andalucía dentro del proyecto “Espacio protegido Corredor Verde del Guadiamar”, llevado a cabo tras el vertido a dicho río en 1998 de abundantes lodos tóxicos procedentes de la balsa rota de la mina de Aznalcóllar.

En ‹‹Guadiamar. Ciencia, técnica y restauración. El accidente minero 10 años después››, Héctor Garrido (coordinador), se ofrece una visión tecnófila (que ya anuncia el título) e institucionalista del problema. Nada dice del modelo económico basado en la explotación inmisericorde de la naturaleza, el interés, el lucro y la productividad. (Hace poco hemos podido constatar, ante el posible desplome de la multinacional Abengoa, cómo partidos políticos, de derecha e izquierda, y sindicatos se manifestaban unánimemente en pro de su urgente salvación). Ni del desamparo en que queda una población al ser convertida en especialista de una actividad determinada.

Escribe Félix Rodrigo Mora en ‹‹Naturaleza, ruralidad y civilización›› (2007) lo siguiente: ‹‹Los espacios protegidos son parte del plan para mantener, asistidos por el Estado, porciones de la naturaleza en apariencia salvajes e intocadas, pero lo cierto es que nada salvará a medio plazo a estos territorios de los dramáticos progresos de la sequía estival, de la contaminación por las aguas de lluvia, de la codicia de las constructoras, de la necesidad de nuevas tierras de cultivo no contaminadas, de los efectos del cambio climático, así que tarde o temprano, dado que sólo cumplen una función propagandística, serán aniquilados también, sobre todo cuando el Estado entre en crisis fiscal y ya no sea posible gastar las cuantiosas sumas que hoy se destinan a preservarlos en su patética artificiosidad, tan celebrada por ambientalistas “apolíticos” y ecologistas optimistas, que no alcanzan a comprender que lo asistido, lo que no puede subsistir por sí, carece de futuro››.

Así pues, ni paternalismos de administración ni expertos ni leyes positivas. Para el mantenimiento y salvaguarda del medio natural se precisan personas y comunidades íntegras y morales, conscientes y responsables, libremente autoorganizadas y con una escala de valores contraria y mejor a la reinante.

Un buen ejemplo a seguir el de estos vecinos:

http://www.elsanroqueno.com/articulo/actualidad/ciudadanos-abren-bocana-rio-guadiaro-inactividad-instituciones/20160824175134002616.html


Presentación

Escrito por jesusfrancosanchez 29-08-2016 en Miscelánea. Comentarios (0)

Vivimos un periodo histórico de regresión civilizatoria. Ello es debido a la averiada concepción de la persona y de la vida, impuesta por las minorías configuradas como Estado y Capital, y aceptada por casi todos.

El sujeto medio es más proclive a prestar atención a cuestiones de segundo o tercer orden, cuando no a banalidades, que al abordaje de las cuestiones esenciales.

Convergen dos modos de irracionalismo: el que impera en la misma realidad y el que se aloja en la mente de los insatisfechos.

El objetivo que nos mueve es el de contribuir a una contraofensiva holística de los modos de ser, pensar y actuar reinantes, que se hallan en disonancia con nuestras verdaderas necesidades espirituales y materiales.

Para salir del atolladero en que nos encontramos hemos de poner en pie un sistema de valores radicalmente distinto al que hoy predomina.

La autoconstrucción integral como personas y comunidades de bien y de elevada conciencia pasa por la praxis de nociones como responsabilidad, compromiso, autogestión, verdad, libertad, virtud, coraje, voluntad, reflexión, estudio, frugalidad material, silencio, fusión con la naturaleza, generosidad, desinterés y convivencia. Tales no son artículos de moda sino axiología de vigencia universal y omnitemporal.

Una vida con sentido o una vida malograda.