Ética, Dignidad y Autogestión

Salvemos Doñana… de la Modernidad

Escrito por jesusfrancosanchez 26-10-2016 en Presente. Comentarios (0)

La revista Quercus, en su edición on line, informa que WWW, organización conservacionista independiente, ha publicado el análisis ‹‹Salvemos Doñana. Del peligro a la prosperidad››, elaborado por DALBERG GLOBAL, consultoría que colabora en su quehacer con administraciones públicas, empresas y otras.

Ya en la autoría del informe y en el éxito venturoso deseado en el título, el tratamiento dado al asunto promete escasas sorpresas.

En efecto, del sentido otorgado al texto y de las soluciones planteadas no se desprende ninguna voluntad de transformar sustancialmente lo existente-nocivo. Sólo reformarlo para hacerlo viable durante algún tiempo más. Las propuestas formuladas, en la reduccionista línea habitual del ecologismo, pretenden la preservación y afirmación del orden social, político, económico y axiológico vigente. Las correcciones a la situación de sequía de Doñana pasan por los cauces establecidos por el Sistema.

Los modos de entender y organizar la existencia, que están en la raíz de todos los males, también los ambientales, no son considerados.

Nada se dice de la ética. Ni de la valía de la persona. Ni de lo urgente que es realizar la autogestión popular y horizontal de la vida. Ni de lo imprescindible de reducir el consumo material al mínimo y orientar la economía al autoabastecimiento familiar y comarcal. Ni de la necesaria reforestación de la Península Ibérica. Ni del gran mal que son el trabajo asalariado y las megalópolis. Nada.

El informe segrega economicismo, politicismo, legicentrismo, productivismo, desarrollismo y estatismo. De tales -ismos han de venir las salvíficas respuestas. Hay que rogarle al Gobierno benefactor que regule al Capitalismo en sus desmanes, y al sistema judicial que castigue a los infractores. La economía ha de ser sostenible pero exportadora, turística y legal.

Pero es imposible que la causa del desperfecto sea parte del arreglo.

En la propuesta “Gobernanza representativa de todos los beneficiarios”, se aúnan dos repulsivos principios de la modernidad: el de la representatividad en lo político y el del interés personal. No menos perplejo queda el lector ante la llamada final a la cooperación tripartita Estado-Capitalismo-Pueblo, esto es, entre opresores y oprimidos.

Una reflexión complementaria en este mismo blog, http://jesusfrancosanchez.blogspot.es/1472483398/

La noticia en  http://www.revistaquercus.es/noticia/6654/nacional/campana-internacional-de-wwf-para-frenar-el-asedio-a-donana.html

El informe en http://www.wwf.es/que_hacemos/donana/donana/


Heteronomía y autoconstrucción

Escrito por jesusfrancosanchez 24-10-2016 en Filosofía. Comentarios (0)


A partir de la obra de Heleno Saña.

La megaheteronomía es el rasgo definitorio del individuo moderno. Obstáculo para su autorrealización es el dominio que sobre él ejerce el par Estado/Capital, que es doble, soma y espíritu, dándose un subproducto impersonal y gregario de los paradigmas, símbolos, mitos e intereses predominantes; un ser administrado, instrumentalizado y fabricado en serie, de proceder mecánico e imitativo que sigue siendo hombre-masa también cuando se aleja de ella. El ente estatal y el orden capitalista, en la ejecución de su razón de ser, subyugar y jerarquizar la sociedad en el interior y competir con el exterior, subliman como interés común lo que no es más que su interés particular.

Con ello no desdeñamos la determinación de los factores externos, objetivos e irreversibles, ya que la heteronomía a que se enfrenta el hombre es una categoría ontológica fundamental de la que nadie puede librarse, o de los propios condicionantes endógenos en su dimensión irracional.

Lo que repudiamos es la falta de espontaneidad y de convicciones firmes, la asunción por el individuo medio de la identidad artificial o superpuesta que el Sistema le ha inculcado, la propensión a dejarse influenciar por los lugares comunes divulgados por las tribunas mediáticas, la predominancia de un mundo sin interioridad verdadera y conscientemente asumida, la obligación de transitar desde edad temprana por un determinado camino y de renunciar a otros, la isonomía tipológica. El hombre contemporáneo no sólo ha errado el camino, sino que estamos asistiendo a su paulatina muerte, como ente autónomo y soberano de sí mismo.

Dominar es destruir. El sujeto común siente pánico a quedarse a solas con su interioridad. Es un fugitivo de la esterilidad que lleva dentro de sí mismo. El consumo de tabaco, alcohol, cannabis y de otros narcóticos diversos; el comprar compulsivo (homo consumens); el dejarse mecer por ‹‹el vals del momento›› (Kierkegaard)… son comportamientos para aturdirse y dispersarse, para consolarse y ocupar vacíos personales y convivenciales, para eludir, evadiéndose, el enfrentamiento abierto con la condición humana y el destino. A lo que se adiciona la superficialidad, el exhibicionismo y la simulación.

Los dominadores logran el arrasamiento de lo humano y la anulación de toda diferencia mediante dos procedimientos: por un lado con el adoctrinamiento sin descanso que pisotea la libertad de conciencia, a través de vías como la escolarización forzosa, la universidad, los medios de comunicación, la propaganda, la publicidad comercial, la industria del ocio y de la ¿cultura?, el parlamentarismo y el trabajo asalariado.

Tal ausencia de libertad para ser, pensar y hacer no sólo no es sentido como necesidad irrealizada sino que paradójicamente el individuo contemporáneo se considera libre cuando depende para todo lo importante de instancias y fuerzas infinitamente superiores a su voluntad. Pierre Manent: ‹‹¿Por qué el hombre moderno está tan seguro de ser cada vez más libre sin en realidad vive de manera creciente en estado de sometimiento?››. Sometimiento a los horarios y condiciones de trabajo, al hacinamiento urbano, al tráfico rodado, a la burocracia estatal, al acoso fiscal, a la invasión publicitaria, al poder de la banca, al salario casi siempre insuficiente y al miedo a que una crisis financiera le convierta en un paria sin empleo. En definitiva, al proceso de planificación y normativización impuesto. Una exterioridad que, por lo demás, se caracteriza por su inestabilidad, mutabilidad e infiabilidad.

Vinculados a este fenómeno del ‹‹esclavo sublimado›› (Marcuse) se hallan la conformidad con el panem et circenses, el asentimiento acrítico-dócil y la completa integración de casi todos en el sistema (y su reproducción). Lo que se expresa en la bancarización, salarización, monetización, burocratización y motorización de lo cotidiano; en los sempiternos pedigüeños reclamando ayudas y soluciones institucionales(¿dónde quedan la valía personal, la dignidad y la confrontación constante con el poder y la injusticia?); en la adoración boba y mimética que despierta lo que la moda, el marketing y los administradores del poder arrojan a los escaparates: mitos, falsos ídolos, cantos de sirena y espejismos ideológicos, asumidos como summum bonum y confundidos con el sentido de la vida; en el convencimiento general de que la humanidad no ha conocido otro modelo de sociedad tan bueno como el que tenemos hoy; y en el deseo de vivir no en un mundo cualitativamente distinto al de hoy, sino en éste en las mejores condiciones posibles.

Y de otro lado, manu militari las oligarquías perpetran etnocidios para uniformizar y elevar a categoría universal al homo occidentalis y al modelo liberal-burgués de sociedad. Este colonialismo engendrador del pensamiento único tiene consecuencias también en el ámbito material. De ahí el pauperismo de los ‹‹damnificados de la tierra›› (Fanon), sometidos a agresión, intimidación, expropiación y saqueo. Media humanidad está condenada a la indigencia crónica.

Frente a esta dinámica de preterición, homogeneización y devastación, el bien moral se ubica en el propio recinto del hombre, en la conciencia de sí mismo. Ello nos sitúa en la capacidad del sujeto para la autoconstrucción y para operar revolucionariamente sobre la realidad. Eso sí, sin perder de vista que dicha autonomía depende no sólo de atributos personales sino también de la ubicación social. Para Dorotea Sölle, ‹‹no existe ningún punto cero del que el hombre pueda partir››.

Si es en el mundo subjetivo donde tiene lugar el primer acto de libertad y de responsabilidad, el diálogo interior ha de preceder al diálogo con los demás. Vale decir, que sin un orden de valores alojado en la propia conciencia no puede surgir ni desarrollarse ningún orden externo satisfactorio.

El bien ha de ser un acto intencional, deber autoimpuesto, voluntariamente aceptado o rechazado para que sea verdadera axiología. Ahí radica la grandeza humana: en la capacidad de elegir el bien sin esperar que los demás hagan lo mismo.

La praxis del bien precisa hoy de una previa catarsis renovadora. Hemos de descender a las profundidades de nuestro ser y echar por la borda toda la miseria humana y moral que llevamos dentro; replantearnos todos los principios, paradigmas y valores que determinan nuestra existencia. Lo que ha de tener continuación en la recuperación y actualización de la gran herencia humanista y universalista que nuestros antepasados nos han legado.


Mitología moderna: el ejemplo de la II República española

Escrito por jesusfrancosanchez 14-10-2016 en Recuperando la historia. Comentarios (0)

‹‹Sé sensato y aprende a dudar››, Sexto Empírico.

‹‹Quien controla el pasado controla el futuro, quien controla el presente controla el pasado››,G.Orwell

El mito es un fenómeno que, lejos de circunscribirse a las sociedades primitivas y arcaicas, se manifiesta también en el periodo histórico actual. La glorificación y absolutización de la ciencia y la técnica como nueva panacea universal, el nacionalismo, la exaltación nietzschiana del superhombre, el intento de destotalizar la verdad y reducirla a un aspecto parcial de la realidad humana, la fetichización del éxito como nueva versión del summunbonum, la posesión y el consumo de mercancías o el hedonismo vulgar como modelo de autorrealización, pertenecen a la mitología moderna (‹‹El camino del Bien››, Heleno Saña).

También la II República española. Estudiada por Félix Rodrigo Mora en su reciente libro ‹‹Investigación sobre la II República española, 1931-1936››.Sus contenidos, en abierta oposición a ‹‹las desmesuras laudatorias y los ditirambos retumbantes con que se suele rodear la experiencia republicana››,pueden sintetizarse como sigue:

1.  La Verdad, aprehendida a través de los hechos y la reflexión, es una noción cardinal de la existencia humana.

En lo referente al periodo republicano existe una ‹‹subordinación de la verdad histórica a los intereses políticos››. Las preguntas fundamentales no son enunciadas ni investigadas, culminando en ‹‹una exposición simplona y pueril, abundante en anécdotas y superficialidades››. A tal partidismo propagandístico, que reduce la cuestión de la verdad a su utilidad, se suman, para ahondar en el desvarío epistemológico (y en la carencia de ética de la responsabilidad), de un lado las teorías, que empujan a la mente a pensar desde la idea preconcebida y el dogmatismo, de otro el victimismo, enfoque propio de una gran parte de los textos sobre la II República y la guerra civil, y finalmente ‹‹el análisis especializado y la mentalidad propia de los expertos››, ajenos al todo hiper-complejo, fluido y contradictorio, inherente a lo humano. Ello ‹‹arruina las expectativas de conocimiento objetivo››. 

La intelección de ‹‹la historia acaecida en tanto que actividad total de los seres humanos […] ha de ser un esfuerzo por la verdad y al mismo tiempo una aportación a la construcción del futuro››. Así concebida, la verdad ‹‹es imprescindible para la transformación de lo existente-negativo››.

2.  El Estado, realidad diferenciada del Pueblo, es lo esencial y estructural. La forma que aquél adopta (monarquía, república o dictadura militar) es coyuntural.

El artefacto estatal español, a través del ejército, el sistema policial-represor-legislativo-judicial-carcelario, el aparato fiscal, los altos funcionarios de los diversos ministerios, el entramado aleccionador y mediático, la partitocracia y demás componentespersigue su razón de ser, ‹‹mega-dominar a las clases subalternas y pueblos diferenciados en el interior y competir con los otros Estados en el exterior››. Junto a las élites económicas (financieras, industriales, comerciales y otras), ejerce de facto el poder y el gobierno ‹‹sólo como ente subordinado a uno y otros››.

Existe una continuidad en todos los asuntos básicos entrela monarquía alfonsina, la dictadura primorriverista, la II República y el franquismo. En este sentido, son analizados en el libro, p. ej. , el colonialismo en Marruecos y la política económica pro-capitalista.

‹‹En las sociedades contemporáneas la monarquía es una república en la que su presidente ocupa el cargo de manera vitalicia y la república una monarquía en que el jefe del Estado es elegido en votaciones no libres cada cierto tiempo. Todo lo demás permanece intocado e idéntico››.

Para el republicanismo y demás formas de estatofilia, ‹‹el individuo queda reducido a criatura propiedad del aparato estatal, obligado en todo a ser, manifestarse y existir a través de éste››.

Algunos ejemplos citados de la futilidad de distinguir entre izquierda y derecha o entre monarquía y república son:1) ‹‹De los 474 diputados [de la II República] hay más de 300 que sirvieron a la Monarquía››. 2) Las celebraciones institucionales y libros apologéticos en torno a Manuel Azaña. Lo que atrae a la derecha y a la izquierda de este hombre de Estado, definido a sí mismo como ‹‹un intelectual, un liberal y un burgués››, es ‹‹su militarismo, espíritu anti-revolucionario, nacionalismo español y patriotismo, adhesión al capitalismo, culto por la modernidad y la teoría del progreso, retórica populista y voluntad de reprimir con gran dureza, en ocasiones al margen de la legalidad, a las clases modestas››.3) ‹‹El ejército sublevado el 18 de julio de 1936 fue republicano [Franco, por tanto, también. Hasta el punto de ser el jefe del aparato militar-policial represor que salvó a la II República en 1934 al someter al proletariado asturiano a un ‹‹cruento arrasamiento››] hasta el 27 de agosto de 1936››.

3.  La II República, comprendida en el ciclo histórico que comienza con la Ilustración en el siglo XVIII y finaliza con el franquismo, fue una ‹‹revolución desde arriba›› para resolver el denominado ‹‹problema de España››.

El cual, señalado por la generación del 98 y por Ortega, era ‹‹un conflicto antagónico [entre el pueblo/pueblos y las clases mandantes] de cosmovisiones, de modos de pensar y concebir al ser humano, el sistema de valores y la sociedad toda […] Lo que se enfrentaba era la sociedad salida de la revolución civilizadora de la Alta Edad Media, la rural popular, y la sociedad emergida de la revolución descivilizadora y liberticida de la Ilustración, la economía política, el liberalismo y el progresismo››. El mundo popular tradicional y rural tenía como elementos definitorios los bienes de naturaleza comunal y las formas asamblearias, que indicaban un modo de existencia colectivista, autogestionado, convivencial, afectivo, de ayuda mutua y familiar. Lo que buscaba ser alterado y destruido por la modernidad estatal, imperialista y capitalista, desde mediados del siglo XVIII, a través de los ideólogos ilustrados (Jovellanos en primera línea del combate teorético y político por ‹‹regular la totalidad de la vida humana de las gentes››) y la posterior ejecutoria militar y expoliadora liberal durante el siglo XIX. Es culminado por el fascismo militar en 1950/1960 tras el alzamiento, la guerra civil y la dictadura. La historia de España desde 1814 a 1952 es ‹‹una guerra civil permanente, aunque intermitente […] La transición en los pueblos peninsulares desde la sociedad convivencial popular tradicional a la sociedad competitiva y de mutua hostilidad contemporánea fue tumultuosa y laboriosa, larga y sangrienta››.Las fuerzas republicanas, también, se adscribían a ‹‹una reorganización general de la sociedad para extender el poder del Estado y activar la expansión del capitalismo››, al proyecto de crear un ser humano que es ‹‹sólo yo y no a la vez nosotros […],sin raíces, sin memoria, sin recuerdos, [dedicado] únicamente a producir y consumir››.

‹‹Quienes más se resistieron a la II República [por tanto, a la tiranía del dinero, la propiedad privada, la presión fiscal, las nuevas tecnologías agrarias, el entusiasmo por la urbe, el utilitarismo, la misoginia y el patriarcado, el individualismo burgués, la retórica populista –p. ej. La concesión del sufragio femenino, ‹‹una adecuación de la situación de la mujer a las nuevas necesidades del sistema en su beneficio exclusivo››- y la españolización negadora de las diversas comunidades humanas de la península Ibérica –es abordado en el libro el caso de EuskalHerria-, entre otros males] fueron las masas rurales [sin militancia previa política ni sindical], muy por delante del proletariado industrial››.La sociedad peninsular era, a comienzos del siglo XX, ‹‹mayoritariamente rural››, y por ende mucho más difícil de controlar por el Estado que las clases urbanas. Es, en efecto, en las áreas rurales donde está ‹‹el epicentro de la protesta desde finales de los años 20››. Es el campesino el enemigo del progreso.Todos estaban en su contra (los intelectuales, la Iglesia, la derecha, el republicanismo, el franquismo y la izquierda ‹‹con muy escasas excepciones dentro de ella››). Aquél carece de servilismo y docilidad. Se autoorganiza. Tiene cultura propia y dignidad.Es desafecto al ejército. Repudia el trabajo asalariado…Posee, en definitiva, una respuesta diferenciada a la problemática de la existencia y libertad humanas.

Una última observación. Es una regularidad de las sociedades contemporáneas que el poder constituido, cuando la crisis social se hace grave, sacrifica la monarquía y se sirve del régimen republicano. Éste era, para el caso hispano y en las condiciones de los años 1930 y 1931, el instrumento político-jurídico ideal del entramado de poder y dictadura múltiple en curso para ‹‹preservar lo existente a través del cambio››.

4.  El ejército fue el agente fundamental en la imposición de la II República en 1929-1931 y en su posterior liquidación en 1936-1939, ya que es ‹‹el componente decisivo de todo Estado […] al concentrar en sí la potestad última y fundante, la coercitiva››.

No puede sostenerse la frase tópica, infinidad de veces repetida, ‹‹la República es obra del pueblo››.

El año 1930 fue decisivo en la gestación de la II República. Existía ‹‹una poderosa corriente de opinión en contra de la monarquía y a favor de la república en todas las unidades militares de los tres ejércitos››. El marqués del Rif y general Sanjurjo, ‹‹fundamental coautor de la dictadura militar del general Primo de Rivera››, Queipo de Llano, uno de los más expeditivos altos mandos franquistas durante la guerra civil, y el propio Franco, formaron parte del bloque militar esencial en el advenimiento de la II República. Ésta fue ‹‹una intervención más, aunque esta vez peculiar e incruenta, del pretorianismo propio del ejército español constituido por el liberalismo gaditano››.

Además, con el ejército y en cerrada piña, ‹‹estaban el gran capital, los altos cuerpos de funcionarios, el aparato policial [el citado Sanjurjo, ‹‹entonces director general de la guardia civil, pone a este decisivo cuerpo policial a disposición del nuevo régimen republicano››], la intelectualidad burguesa, la prensa y el alto clero [el anticlericalismo burgués se promovió como ‹‹ideología de manipulación de la plebe››, ocultadora de los verdaderos agentes de ‹‹las transformaciones a peor››]. Los dinásticos, en esas fechas, eran un muy reducido grupo que no contaba con el apoyo de las élites mandantes››. Por tanto, la II República es aceptada por todos los segmentos de la administración del Estado, así como por todos los factores del poder, quienes habían dictaminado que el anterior régimen ya no era útil para ‹‹el control político y mental de las clases populares››, que para 1930 alcanzaron una fuerza y extensión de movilizaciones poco conocidas anteriormente.

Las candidaturas republicanas, en las elecciones municipales del 12/04/1931, ‹‹lograron solamente 5.875 concejales, frente a 22.150 las monárquicas, sin que ello fuera impedimento para que se proclamase la república dos días después, lo que mide la imperiosa necesidad que tenían las clases mandantes y pudientes de imponerla››.

5.  La II República fue un Estado policial-militar en expansión que perpetró ‹‹innumerables crímenes de Estado››.

Reprimió con dureza a las clases populares, en particular las de la ruralidad. Descolló en tal proceder expeditivo y brutal la Guardia Civil (‹‹defensora armada del latifundio››, además de instrumento principal para ‹‹cobrar tributos, realizar la recluta forzosa de quintos, aplicar el patriarcado, efectuar la hegemonía de la ciudad sobre el campo y hacer cumplir la legalidad toda emanada de Madrid››), en crecimiento numérico de efectivos (un 25%) tras el 14 de abril.Además, la II República creó el cuerpo de seguridad y asalto, destinado a la acción contra el proletariado urbano y ‹‹de ruda ejecutoria como fuerza policial››, y ‹‹fomentó y fortaleció otro aparato policial, el cuerpo de carabineros››.

Bajo el Frente Popular, ‹‹la lucha de clases y el enfrentamiento con el Estado se aceleran extraordinariamente››, manifestándose esta ‹‹situación de guerra de baja intensidad›› en los 454 muertos entre el 17 de febrero y el 17 de julio de 1936, así como en la declaración de estado de guerra en numerosas ocasiones y lugares (práctica habitual en los años republicanos). ‹‹Nunca se torturó tanto como bajo los gobiernos del Frente Popular, si se exceptúan los tres últimos meses de 1934, por motivo del levantamiento armado de Asturias››.

Conla II República ‹‹el Estado de Derecho fue sustituido a menudo por un obrar impune de represalias y venganzas policiales [sometido a censura de prensa y radio] realizado con el respaldo del gobierno republicano-socialista cuando no cumpliendo órdenes suyas››.

La Ley de Orden Público (1933) es mantenida luego por el franquismo hasta 1958. Otras disposiciones de derecho positivo promulgadas fueron la Ley de Defensa de la República (1931) y la ‹‹Ley de Fugas››, que permitía a la guardia cívica (grupo paramilitar complemento de los cuerpos represivos) ejecutar sobre el terreno y alegar posteriormente que el asesinado extrajudicialmente había sido abatido al intentar fugarse.

Azaña es caracterizado como arrogante, sediento de poder, extremista burgués e intolerante jacobino. ‹‹Prefería los métodos violentos a la negociación››. Su idea obsesiva era la defensa del Estado, no de las prerrogativas naturales de la persona. ‹‹Fue responsable político directo de la matanza de Casas Viejas [1933, año en que había en las cárceles 9000 trabajadores presos por pretendidos delitos políticos, sindicales y sociales]››.

6.  La Reforma Agraria (ley de 1932) ‹‹se dirigía no contra el latifundio, sino contra la revolución agraria campesina, en marcha desde finales de los años 20››.

Frente a esta operación de naturaleza política -negadora de la lucha de clases- y demagógica (la ley sólo se ocupaba de las tierras de labor, los terratenientes expropiados recibieron indemnización como contraprestación y la calidad de los suelos agrícolas repartidos –a unas 12500 familias- era de baja calidad; sin olvidar ‹‹las grandes fincas cuya titularidad era del Estado››), gran parte del campesinado deseaba un retorno al colectivismo. Lo que se manifiesta en ‹‹las numerosísimas reclamaciones (más de 5000) sobre la recuperación del comunal que se formularon en esos años››. Ni nacionalización, ni municipalización, ni sindicalización. ‹‹La deseaban [la tierra, tanto la laborable como la inculta, pero también los medios de producción] comunal››. Por tanto, ligada al concejo abierto o ‹‹principio democrático número uno, que todas y todos intervengan o puedan intervenir en la deliberación, toma de las decisiones, promulgación de normas jurídicas y ejecución de lo concerniente a la vida política, económica y social››. Esta asamblea, en los pueblos peninsulares, ha sido durante siglos lo auténtico, propio y revolucionario, ‹‹mientras que lo impuesto, extraño, artificial y sin duda reaccionario por elitista, anti-democrático y oligárquico es el sistema parlamentario››.

Dicha norma ‹‹hace a los cultivadores todos colonos del Estado, es decir, asalariados, esclavos del Estado››. El ente estatal tiene, en su acción asistencialista, todo el protagonismo, las gentes del agro ninguno, quedando su hacer autoorganizado en nada.

La causa número uno de la propiedad concentrada en 1931 era ‹‹el proceso desamortizador, impulsado por el Estado, que expolió muchos millones de hectáreas a las comunidades rurales en su propio beneficio, las cuales luego fueron vendidas a particulares››.

La pobreza campesina, en la medida que ésta existió, fue causada por la agresión estatal a la propiedad comunal, la expansión de la carga tributaria, la comercialización de la agro-ganadería y la introducción del ferrocarril.

La cuestión agraria no puede reducirse a la tenencia de la propiedad de la tierra. Es un problema no sólo económico sino ‹‹cultural, político, civilizacional, histórico y existencial al mismo tiempo››.

7.  La II República fue un Estado contra la libertad de conciencia y la cultura popular.

Esta última era oral, anónima, no mercantilizada, no vinculada a aparatos de poder, experiencial y vivencial, de libre y permanente elaboración, hecha por personas que trabajaban con sus manos, no especializada e integral. Un modo de realizar la propia personalidad.

‹‹La instauración de la escuela estatal [en el marco de otras acciones estratégicas] por las Cortes de Cádiz en 1813 es el inicio de una capital ofensiva de aniquilación contra la cultura popular››. Los iletrados resultaban poco adecuados para el adoctrinamiento. Por tanto, una acometida escolar y pedagógica era decisiva para lograr el autoodio, la vergüenza de sí, la reducción de las gentes a consumidoras y espectadoras pasivas en lo tocante a la cultura y la afirmación de lo burgués-capitalista como cosmovisión entre las clases populares.

Un hecho esencial para entender el porqué de la II República y de la guerra civil es ‹‹la superioridad cultural de las clases populares sobre las élites políticas en la península ibérica››.

El totalitarismo ideológico del régimen republicano se manifestó en las Misiones Pedagógicas (que tuvo continuidad en los fines en la Sección Femenina de Falange Española), formadas por ‹‹un equipo de intelectuales ávidos y paternalistas, escasamente cultos y sobre todo nada escrupulosos››. Estos mediocres propagandistas y mercaderes de palabras, que ni conocían apenas la cultura clásica occidental ni tampoco la cultura popular, recibieron ‹‹sustanciosos emolumentos del gobierno››.

‹‹Han pasado los años y ya no existe la cultura popular auto-construida. Ni urbana, que fue siempre endeble, ni rural. Así pues, las Misiones Pedagógicas de la II República, Ortega, la intelectualidad progresista, Machado, Buñuel y la Sección Femenina de Falange Española han logrado sus metas››.

8.  El Frente Popular fue el ‹‹último intento de controlar políticamente a las clases productivas››.

El Frente Popular (Frente de izquierdas sería más adecuado, con hegemonía de los republicanos), desde febrero a julio de 1936, se va a caracterizar por una ‹‹escalofriante sucesión de actos de violencia policial contra los trabajadores y campesinos››. Manteniendo, además, ‹‹suspendidas las garantías constitucionales durante todo su periodo de gobierno››.

El programa del Frente Popular o manifiesto electoral de izquierdas es una ‹‹afirmación reduplicada›› de lo existente: ‹‹el despotismo del capital y la prevalencia del ente estatal››. En dicho Pacto ‹‹no se encuentra el término fascismo (ni tampoco el vocablo antifascismo)››, lo que viene a negar que el frentepopulismo ‹‹tenía por objeto frenar el ascenso del fascismo››.

El fracaso del Frente Popular en ‹‹la desactivación política, organizativa y represiva de las acciones y movilizaciones populares›› conducirá al poder constituido a partir de mayo de 1936 a ‹‹promover a la Falange [derrotada electoralmente en febrero], armar al Requeté, pactar en Marruecos con el clero islámico y planificar el levantamiento militar›› para impedir que madurase ‹‹una situación que tendía a ser revolucionaria››.

9.  Las fuerzas políticas y sindicales de izquierda y anarquistas manifestaron su verdadera naturaleza anti-revolucionaria, estatista y capitalista.

PSOE, UGT y FNTT, como burguesía de Estado, desempeñaron la función de desmovilizar y encauzar por vías legales a las clases populares. A cambio ‹‹el ente estatal les entregaba numerosas sinecuras y beneficios››.

El PCE mantuvo una línea de ‹‹rechazo anticapitalista del régimen republicano hasta el segundo semestre de 1935››, momento en que vira hacia el ideario socialdemócrata, ‹‹a causa de la competencia inter-imperialista entre la Unión Soviética y Alemania››.

Amplios sectores del movimiento libertario colaboraron con ‹‹la imposición desde arriba del régimen republicano››. Quienes manifestaron con su hacer que eran revolucionarias fueron ‹‹las multitudes trabajadoras››, no CNT (ni toda la izquierda operante en tales años). El mundo ácrata ‹‹se redujo a repetir los lugares comunes del republicanismo burgués, el anticlericalismo y el izquierdismo socialdemócrata››, como son la teoría del progreso, la concepción economicista de la historia y la consideración del sujeto como mero ente zoológico.

Tales formaciones contribuyeron, al cerrar su prensa, a ocultar ‹‹los sucesos de sangre y terror de entonces››. Más aún, el PSOE y los partidos republicanos ‹‹fueron co-responsables›› al estar representadas en los gobiernos.

Todo ello tendrá como consecuenciasel distanciamiento y aún la ruptura de muchos de sus afiliados y la falta de entusiasmo de las masas trabajadoras, y que el falangismo realice ‹‹con eficacia un cierto proselitismo entre las clases populares [hubo bastante más militancia femenina con la derecha, la Iglesia, el carlismo, la extrema derecha y el fascismo que con el republicanismo, la izquierda y el anarcosindicalismo]››.Asunto decisivo posteriormente en la Guerra Civil.

Los partidismos y las doctrinas, por reduccionistas, excluyentes y buscarel poder para sí, han de ser repudiados.

10.  Una de las cuestiones más valiosas del libro es el análisis de los factores de génesis, desarrollo y resolución de la Guerra Civil.Lo que, por su trascendencia, será abordado en un próximo texto.