Ética, Dignidad y Autogestión

Propuestas para la mejora de la persona y su resultante, la convivencia

Escrito por jesusfrancosanchez 30-12-2016 en Filosofía. Comentarios (0)

Los principios para la elaboración de este texto son los siguientes:

1.  Lo decisivo es la persona. Este enunciado, tan obvio como negado por el Estado y el Capitalismo, no ha de entenderse desde la óptica del egoísmo, el interés particular o la propiedad privada, sino como auto-construcción moral, comprometida y responsable para:

2.  La creación de nosotros de calidad. Esto es, de parejas, grupos, colectivos, comunidades… aptos para la convivencia, la génesis, debate y divulgación de ideas, y la actuación transformadora de lo real.

La bibliografía empleada ha sido: ‹‹Apología de Sócrates››, Platón; ‹‹Recuerdos de Sócrates››, Jenofonte; y ‹‹Vidas y opiniones de los filósofos ilustres››, Diógenes Laercio.

Sócrates (469-399 a.n.e) fue “el primero en dialogar sobre la manera de vivir”; de costumbres ordenadas; “diestro en hallar sus razones a partir de los hechos”, ya que consideraba “inútil la argumentación palabrera”; austero para los placeres sensoriales, durísimo frente al frío, el calor y todas las fatigas; y “el colaborador más útil en la búsqueda de la virtud”. Se expresó en su defensa “con la mayor franqueza, libertad y justicia”, y soportó la sentencia de muerte “con toda calma y virilidad”.

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-  Dotar de grandeza y dignidad a la vida, a través de los ideales. “¿No te avergüenzas de preocuparte de cómo tendrás las mayores riquezas y la mayor fama y los mayores honores y, en cambio, no te preocupas ni interesas por la inteligencia, la verdad y por cómo tu alma va a ser lo mejor posible”. “Afán de superación es lo que más estimula hacia las acciones bellas y honrosas”. “Que se esfuercen por alcanzar preeminencia con su virtud”.

-  Arrostrar peligros por hacer lo que se debe. “No tienes razón, amigo, si crees que un hombre que sea de algún provecho ha de tener en cuenta el riesgo de vivir o morir, sino el examinar solamente, al obrar, si hace cosas justas o injustas y actos propios de un hombre bueno o de un hombre malo”. “Arriesgarse sin tener en cuenta ni la muerte ni cosa alguna más que la deshonra”. “No cedería ante nada contra lo justo por temor a la muerte”. “No voy a hacer otra cosa, aunque hubiera de morir muchas veces”. En este contexto: “es imposible llevar una vida tranquila”. Atreverse a ser el primero (en lo bueno).

-  Actuar desinteresado. “Por esa ocupación me encuentro en gran pobreza”. “Que cobro dinero, tampoco esto es verdad”. “Con estas palabras me consigo enemistades”.

-  Rechazar la molicie. “No te dejes arrastrar por la pereza, sino más bien esfuérzate en poner más atención a ti mismo”. “Un individuo que no examina lo mejor, sino que busca por todos los medios hacer lo más agradable, ¿en qué se diferencia de la más irracional de las alimañas?”.

-  Vida hermanada. Ayuda mutua. Comprensión hacia el otro. Reconciliación. “La mayoría se preocupaba de cualquier cosa más que de adquirir amigos”, que es la mayor ganancia. “Consideramos un gran beneficio hacernos amigos unos de otros”.

-  Una meta magnífica: la verdad. “Éste es el deber (…), decir la verdad”. “Esfuérzate en conseguir saber lo mejor posible aquello en lo que estés dispuesto a trabajar”. Investigación y reflexión para alcanzar la sabiduría, que es “el bien mayor”.

-  Otro ideal a perseguir: la virtud. “El mayor bien para un hombre es tener conversaciones cada día acerca de la virtud”. “Intentando convencerle de que se preocupe por la virtud”. “Es de ley corresponder con el bien a los que nos hacen bien”.

-  Entrenamiento físico, moral y táctico-estratégico. “Toda naturaleza puede acrecentar su valor con el aprendizaje y el ejercicio”, para llegar a ser hombres de bien. “Entrenando mi cuerpo para soportar las contingencias”. “Las virtudes aumentan con el ejercicio y el estudio”.

-  Discriminar entre contenido y apariencia. Desprecio de la mentira, la impostura, los sofismas y la oratoria hueca. Lo decisivo es el contenido. “Están simulando saber sin saber nada”. “Dicen muchas cosas hermosas pero no saben nada de lo que dicen”. “Simulando esforzarse e inquietarse por cosas que jamás le han preocupado”.

-  Honestidad. “Tengo conciencia de que no soy sabio, ni poco ni mucho”. “Es probable que ni uno ni otro sepamos nada que tenga valor, pero este hombre cree saber algo y no lo sabe, en cambio yo, así como, en efecto, no sé, tampoco creo saber”. “Ser honrados de palabra y de acción”. La mejor ocupación para un hombre es “obrar bien”.

-  Frugalidad: “¡De cuántas cosas no tengo necesidad!”, se decía al contemplar cosas en venta. Conformarse con poco, necesitar lo menos posible (de lo material). Modestia en vestir y calzar.

-  Responsabilidad y auto-corrección. “Los examinados se irritan conmigo, y no consigo mismos”, al mostrarles que no saben lo que creen saber. E igualmente: “reconozco no saberlo”: la admisión de la propia contradicción y carencia como primer paso para el cambio a mejor. “Una vida sin examen no tiene objeto vivirla”. “Pasar el tiempo examinando e investigando” para no equivocarse. “Prepararse para ser lo mejor posible”.

-  Pensar y actuar autónomamente. “A no ser que hicieras algo distinto de lo que hace la mayoría”. Para combatir la manipulación mental: “hablaban ante vosotros en la edad (joven) en la que más podíais darles crédito”. Juzgaba sabio y sensato al que, conociendo lo que es bueno y bello, lo practicaba. “La acción es más convincente que la palabra”.

-  Impasibilidad ante las circunstancias y fortaleza interior. En sus conversaciones dirigía a sus amigos hacia el dominio de sí mismos. Ejercitar el autocontrol, voluntariamente, ya que “lo mejor para el hombre es la templanza”. “Temer la muerte no es otra cosa que creer ser sabio sin serlo, pues es creer que uno sabe lo que no sabe. Pues nadie conoce la muerte, ni siquiera si es, precisamente, el mayor de todos los bienes del hombre, pero la temen como si supieran con certeza que es el mayor de los males”.

-  En pos de la integralidad. “Por el hecho de que realizaban adecuadamente su arte, cada uno de ellos estimaba que era muy sabio también respecto a las demás cosas, incluso las más importantes, y ese error velaba su sabiduría”.

-  Sobre el bien y el mal. “No existe mal alguno para el hombre bueno”. “Si me condenáis a muerte, siendo yo cual digo que soy, no me dañaréis a mí más que a vosotros mismos”. “No creo que naturalmente esté permitido que un hombre bueno reciba daño de otro malo”. “No es difícil evitar la muerte, es mucho más difícil evitar la maldad: en efecto, corre más deprisa que la muerte”.


En defensa de la amistad

Escrito por jesusfrancosanchez 09-12-2016 en Filosofía. Comentarios (0)

‹‹Compañía y conversación son los medios más poderosos para devolver al ánimo su tranquilidad››, Adam Smith.

‹‹Toda vida verdadera es encuentro››, Martin Buber.

‹‹Dar al otro una parte de nuestro ser es, en el fondo, una manera de recibirlo nosotros mismos en forma de plenitud interior››, Heleno Saña.

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Una de las principales causas de malestar psíquico en el individuo de la ultra-modernidad estatista, capitalista y homogeneizadora es el declive de la vida hermanada.

Según datos del INE en el año 2013, en el territorio de lo comúnmente denominado España, se suicidaron una media superior a 10 personas cada día; en el año 2014 en torno a 4,5 millones vivían solas y se produjeron más de 100.000 sentencias de nulidades, separaciones y divorcios.

Las relaciones interpersonales, salvo honrosas excepciones, están sustentadas en una naturaleza líquida, superficial y mudable. El igual, siguiendo los principios del cálculo y el interés particular, es considerado como instrumento para lograr los propios fines, habitualmente orientados a la satisfacción de instintos primarios.

Hallar alguien que se atreva a dar un paso por el otro sin esperar una recompensa es una tarea ardua. Nociones como amor en actos, desinterés, magnanimidad, servicio al prójimo y ayuda mutua no encuentran lugar en el conjunto de ¿valores? del sujeto medio. El bien, entendido como categoría transpersonal, ha sido sustituido por la reclusión en la cárcel del yo, donde es protagonista la consigna stirneriana ‹‹mi causa es sólo lo mío››.

De lo cual sólo puede resultar un humano desvalido, que busca compensar sus carencias axiológicas y vinculares en el manejo enfermizo de aparatos tecnológicos, en el consumo de tóxicos y en la interacción con animales domesticados.

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Montaigne, en su ensayo Sobre la amistad, escribe: ‹‹no hay nada a lo que la naturaleza nos haya encaminado más que a la asociación con nuestros semejantes››.

Para el humanista ‹‹el punto máximo y esencial de la perfección de esa sociedad de los hombres es la amistad››. La cual ‹‹es espiritual y el alma se refina al practicarla››. Amistad y afecto son los frutos más propios de ‹‹nuestra libre voluntad››.

En el apogeo de la otredad afirma: ‹‹en la amistad de la que hablo, las almas se unen y se funden la una en la otra en una unión tan absoluta que borran la costura que las ha unido y no la vuelven a encontrar››.

El filósofo francés recuerda que ‹‹en la amistad no hay otro negocio ni comercio que el de ella misma››. La noble relación consiste en actuar sin reservas, ‹‹desde lo más recóndito del corazón››. Lo que exige que ‹‹todos los resortes estén perfectamente limpios y seguros››.

Lo mío y lo tuyo han de ceder ante el empuje de lo común.

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Cicerón, en Lelio o De la amistad, nos exhorta a que antepongamos ‹‹la amistad a todas las cosas humanas, pues nada es tan apropiado a la naturaleza›› ni mejor, tal vez ‹‹exceptuada la sabiduría››.

Para el estoico, la amistad no puede darse sino ‹‹entre buenos››. Vale decir, ‹‹la amistad no puede existir sin la virtud de ningún modo››. Difícilmente puede pervivir una amistad ‹‹si te has apartado de la virtud››. Al poner el acento en la valía personal, serán dignos de la amistad quienes ‹‹en ellos mismos está la causa de que sean amados››.

El romano tacha de absurdo deleitarse con ‹‹cosas vacías››, como la gloria, y no hacerlo ‹‹en sumo grado con un espíritu, provisto de virtud […]; nada hay más agradable que el intercambio de afanes y lealtades››.

El autor de Los oficios se pregunta ‹‹¿cómo puede ser vivible una vida que no descansa en la mutua benevolencia de una amigo? ¿Qué más dulce que tener con quien te atrevas a hablar de todas las cosas así como contigo? ¿Qué fruto tan grande habría en las cosas prósperas, si no tuvieras quien se alegrara con ellas igual que tú mismo? Y sería difícil sobrellevar las adversas sin aquel que las sobrellevara más gravemente incluso que tú››.

También señala que la amistad ha de ser buscada sin intenciones de obtener recompensas, ya que ‹‹todo su fruto está en el amor mismo››. De los servicios ‹‹debe acordarse aquel al que han sido conferidos, no recordarlos el que los confirió››.

Igualmente juzga una amistad sin tacha aquella en la que existe ‹‹comunidad de todas las cosas››. ‹‹Lo más grande en la amistad es que el superior es igual al inferior››.

Realizar y solicitar ‹‹cosas honestas›› y justas, guardar verdad y fidelidad, y aconsejar bien son leyes a seguir en la amistad.

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La meta por recuperar la convivencia ha de situar la amistad como uno de sus pilares, integrante imprescindible de la vida buena. Una oportunidad además para llevar a cabo, unidos, causas grandes.


6-D. Nada que celebrar

Escrito por jesusfrancosanchez 05-12-2016 en Presente. Comentarios (0)

Brevemente.

Ante la Nación-Estado salvaguardada por el ejército, la parodia de soberanía popular, el centralismo, la politiquería parlamentarista, la legislación positiva, los derechos otorgados, la tributación forzosa, el adoctrinamiento, el paternalismo sanitario y otros males contemplados en la CE de 1978, hay que oponer los principios que hacen posible la DEMOCRACIA:

-  Un sistema de valores acorde con nuestras verdaderas necesidades espirituales y materiales.

-  La praxis política se fundamenta en la asamblea soberana del pueblo.

-  El derecho y la justicia son de elaboración y aplicación popular.

-  La autodefensa del pueblo en armas ante agresores y tiranos.

-  El trabajo libre (no asalariado y no especializado).

-  La autogestión popular de la educación, la cultura, la salud y el conocimiento.

-  La propiedad privada reducida a lo esencial y la generalización de la propiedad comunal.

Por tanto, el 6-D será un día para continuar con el trabajo personal y colectivo en pos de una mutación histórico-axiológica de sentido ascensional.